domingo, abril 22, 2012

Carta a un extranjero.

Hola extranjero.

Si estás leyendo esto significa que no eres de por aquí, no naciste donde yo nací y no viviste donde yo viví. Puede que vengas de lejos o puede que tan solo te hayas alejado un poco, pero encontraste esta carta.
Escribo para contarte lo que pasó con mi mundo, mi planeta azul, verde y café. Un planeta lleno de vida, con lugares tan variados y bellos como te puedas imaginar. Un planeta rico en recursos, autosuficiente, autoabastecible. Un planeta que bastó para albergar a no una, si no cientos (e incluso miles) de especies.
Lo más probable es que al momento que estés leyendo esta carta, mi planeta ya no exista.

Mi raza fue alguna vez débil, cazada y devorada por otras, fuimos una especie que se alimentaba solo de plantas ("herbívoros" los llamábamos aquí), no sabíamos utilizar herramientas y solo éramos un eslabón más en la cadena alimenticia. Pero eso cambió; evolucionamos y desarrollamos "inteligencia", evolucionamos durante miles de años hasta alcanzar un nivel de desarrollo que nos permitió encumbrarnos por encima del resto de las especies, dominándolas y transformándolas en nuestras servidoras, nada más que proveedoras de comida o entretención. Nuestro nivel tecnológico nos permitió domar en gran medida las fuerzas de la naturaleza, comenzamos a usar a nuestro favor todos los recursos que nuestro planeta nos proveía. El problema es que nunca supimos cuando detenernos...
Nuestro nuevo papel como "dueños de la creación" se nos subió a la cabeza, comenzamos a expandirnos cada vez mas y mas por el planeta, luchando entre nosotros por recursos que aun no eran escasos, buscando cada uno dominar a otros con tal de obtener mas y mas. Conscientes de lo efímeros que éramos frente al universo, decidimos vivir solo nuestro instante, preocupándonos de tomar todo lo que pudiéramos, sin importar lo que viniera después. La lucha por acaparar lo más posible se transformó en costumbre, comenzamos a nacer solo para vivir nuestra vida, intentando hacer y obtener lo más posible, sin pararnos a pensar: ¿Que queda para el futuro?. Buscamos llenar el vacío de nuestra corta existencia con objetos, pertenencias, ganancias, nos convencimos de que éramos mejores que el resto por tener más. Exprimimos el planeta hasta el límite, y en vez de dedicarnos a buscar maneras de poder vivir por siempre en este pequeño paraíso, decidimos vivir cada día más por el presente.

La verdad no sé cuánto tiempo más aguante mi planeta, no sé si lograremos salir antes de agotarlo, o simplemente moriremos junto a él. Tal vez por fin el día de mañana mi raza despierte y se dé cuenta de lo que tenemos, y de como lo estamos desperdiciando. Tal vez aun podamos evitar perder nuestro pequeño paraíso.

Pero no sé qué pasará.
Es por eso que escribo esta carta extranjero, para ti, para que sepas que una vez existió un planeta azul, verde y café, en el que vivió una raza orgullosa, una raza que dejó de preguntarse, y decidió dedicarse nada más que al presente, una raza arrogante que olvidó que si no cuidamos hoy lo que tenemos, mañana no tendremos nada. Solo soy una persona que al igual que el resto de su raza tuvo temor por su fugacidad, y decidió escribir una carta, para contarte a ti que ocurrió.
Quiero que sepas como vivimos, y como morimos. Quiero que sepas que todo lo que bastó para destruir nuestro pequeño paraíso, fue que olvidáramos su importancia.

Es por eso que te escribo extranjero…