Una pluma y un papel, herramientas de creación.
Dos objetos sin significado especial, meras herramientas de la humanidad. El complemento de la creación, cada pensamiento genera un nuevo pensamiento, cadenas interminables por las que una simple idea puede terminar en un vendaval. Es así como creamos, es así como avanzamos, partimos de una base tan simple y tan pequeña, nos transformamos en un sistema.
La ilusión de la unidad siempre ha deslumbrado al hombre, haciendonos creer que somos uno, pero la verdad es que nunca hemos sido uno, nuestra mente no es una corriente de pensamiento, nuestro cuerpo no es un organismo nada mas. Somos parte de un sistema, un sistema creado a partir de millones de pequeños puntos, puntos que se entrecruzan y que se desconocen, puntos que cumplen su función, cada uno preocupandose de hacer su parte, para que así el sistema pueda existir y funcionar.
Cada dia convivimos con miles de simplezas que juntas, pueden formar una complejidad, la unidad como la concebimos en nuestra ilusión no existe como tal, la unidad real es la que forman los sistemas, los cuales a su vez generan unidad entre ellos. El verdadero potencial de una persona no está en su capacidad de existir por si mismo, si no en su capacidad de generar lazos, de relacionarse y de convivir con otros sistemas, la verdadera maravilla que tenemos como individuos es nuestra capacidad de transformarnos en algo mayor, de ser parte de algo en lo que, gracias a nuestra individualidad, podemos aportar cosas que otros no podrian.
Un sistema real no es el que reprime al individuo, si no el que motiva y potencia sus caracteristicas individuales para usarlas a favor del grupo.
El aleteo de una mariposa puede generar tormentas, la idea de una persona puede generar revoluciones.
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